| Escuchando
el "Si" en el "NO", Por Inbal
Kashtan |
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"NO!"
La temida palabra ha sido dicha. Le has pedido a tu hijo
que haga algo razonable, como ponerse protector solar en
un día caluroso y de sol, que lave sus manos antes
de comer, que se ponga los zapatos antes de salir de la
casa, que levante sus juguetes que dejó desparramados
por el living, que se lave los dientes antes de dormir,
que vaya a dormir.
Y, tu hijo de uno, dos, tres, cuatro o más años,
tiene una mente independiente. Te encanta su inteligencia,
su independencia cada vez mayor y su seguridad, su deseo
de decidir lo que quiere y cuando. Pero te gustaría
que sea razonable! Quisieras que hiciera, sin demasiadas
complicaciones, lo que vos querés que haga.
Negociar el espacio entre lo que queremos y lo que nuestros
niños quieren puede forzar nuestra paciencia y llevarnos
al límite. Los libros de educación para padres
dan fe de esto, ya que uno después de otro focalizan
en cómo hacer que nuestros hijos hagan lo que queremos
que hagan, sea a través de "disciplina efectiva",
premios, castigos o diálogo.
La comunicación no violenta (CNV) ofrece una perspectiva
y habilidades que permiten un acercamiento al diálogo
más profundo y desarrollado que cualquier otro proceso
que yo haya encontrado. La premisa que subyace en la CNV
es que todas las acciones humanas son intentos para satisfacer
nuestras necesidades humanas, entender y empatizar con estas
necesidades crea confianza, conexión y, más
ampliamente, paz. Esta premisa se traduce en un juego de
herramientas para la comunicación muy práctico
y concreto que aumenta nuestra habilidad para reconocer
y empatizar con los sentimientos y necesidades propios y
ajenos. Cuando usamos consistentemente (e incluso ocasionalmente)
la CNV podemos crear conexión profunda, confianza
y cooperación entre los miembros de todas las edades
de una familia.
Un
dialogo de CNV
Recientemente,
una madre me escribió sobre un problema muy familiar
para la mayoría de los niños menores de cinco
años. Quería saber como podía enfrentar
un "no" de su hija de 2 años sin recurrir
a la fuerza. Describió la siguiente situación:
"A veces mi hija se niega a sentarse en la sillita
del auto, y en ese caso nosotros la forzamos a hacerlo
(*) .
Este hecho se vincula con la protección de mi hija.
Pero podría argumentarse que podríamos simplemente
esperar y no ir a ningún lado en el auto hasta que
podamos hablar con ella para que entre voluntariamente.
Sin embargo, como la mayoría de la gente, siempre
estamos a las corridas y esperar resulta muy raramente una
opción práctica."
(*) En los EE.UU. existen leyes sobre el uso de sillas
diseñadas para la seguridad de los niños
de determinada edad y tamaño en los autos. Aquellos
adultos que no las respeten se encuentran frente a importantes
multas o penalidades.
Un dialogo
de CNV puede o no ayudar a resolver este problema rápidamente,
pero seguramente ayudará a la madre a tener la calidad
de relación que ella quiere con su hija. Si elige
tomarse un tiempo para conectar con su hija (lo cual a veces
logra que las cosas se hagan más rápidamente)
el dialogo sería algo así:
Madre:
Ya es hora de ir a la casa del abuelo.
Hija: NO! NO! NO!
Madre: ¿Estás divirtiéndote
con lo que estás haciendo y querés seguir
haciendolo?(En lugar de escuchar el "no", la
madre escucha a lo que la niña le está diciendo
"sí", tratando de adivinar sus sentimientos-placer-
y sus necesidades- jugar y elegir).
Hija: Si! Quiero seguir cuidando a las plantas!
Madre: Realmente te estás divirtiendo cuidando
a las plantas?
Hija: Si!
Madre: Me encanta ver como te divertís. Pero
estoy preocupada porque me gusta llegar a los lugares a
la hora en que dije que iría.
(En lugar de volver con su propio "no" la madre
expresa sus sentimientos y su necesidad de ser responsable).
Si queremos llegar a lo del abuelo a la hora en que le dije
que llegaríamos es hora de salir. Te gustaría
subirte a la sillita del auto ahora?(La
madre termina con un pedido que permite que su hija sepa
lo que la madre quiere en este momento y que le ayudaría
a satisfacer sus necesidades).
Hija: No! Quiero seguir con las plantas!
Madre: Me siento confundida sobre qué hacer.
Me encanta cuando haces cosas que te gustan, y también
quiero hacer lo que dije que iba a hacer. (La madre esta
mostrando que está preocupada por satisfacer ambas
necesidades).
Estarías dispuesta a subirte a la sillita en cinco
minutos así podemos llegar allá pronto?
(La mamá ofrece una estrategia que tal vez satisfaga
ambas necesidades, otra vez en forma de pregunta.)
Hija: Está bien.
También
podría no ser tan fácil...
Hija: NO! Yo no quiero ir! Me quiero quedar en casa!
Madre: Estás MUY frustrada ahora? VOS querés
elegir lo que querés hacer? (Mamá conecta
con su hija mostrando que entiende y acepta las emociones
intensas de su hija y su necesidad de autonomía.)
Hija: Si! Yo quiero seguir regando y cuidando a las
plantas!
Madre: Aha. Me siento triste porque quiero armar
programas que funcionen para todos. ¿Te gustaría
pensar conmigo en algo que funcione para las dos en este
momento? (Nuevamente, la madre expresa su cuidado para
encontrar una solución que satisfaga ambas necesidades
y llega a esta estrategia que también puede satisfacer
las necesidades de su hija de elegir y tener autonomía)
Hija: Está bien.
Dependiendo
de la edad de la hija, las estrategias para satisfacer las
necesidades de todos, pueden venir del padre con un feedback
del hijo, o de ambos. Mi hijo comenzó a plantear
estrategias para satisfacer las necesidades de todos antes
de los 3 años, a menudo algunas novedosas y funcionales
en las cuales nosotros no habíamos pensado. Incluso
si el niño dice "no" en esta etapa, la
CNV continúa ofreciendo opciones para el dialogo
que profundizan nuestra conexión. Con experiencias
repetidas que dan al niño confianza en que los adultos
respetan sus necesidades tanto como las propias, rápidamente
comenzará a desarrollar mayor capacidad para considerar
las necesidades del otro y actuar en consecuencia.
Satisfacer
necesidades como la base de estrategias
Usando
la CNV, hacemos foco en cómo satisfacer todas nuestras
necesidades, a veces posponiendo decisiones hasta que hayamos
hecho una conexión con el otro que será la
base de la solución. Habiendo conectado, padre e
hijo trabajando en la situación de la sillita del
auto pueden tener una gran variedad de estrategias, dependiendo
en cuáles necesidades están mas vivas para
ellos. La madre puede darse cuenta que puede satisfacer
su necesidad de ser responsable llamando al abuelo y posponiendo
la cita para una hora después. Ella puede elegir
satisfacer su necesidad de consideración expresando
sus sentimientos y necesidades más apasionadamente
y buscando ser entendida por su hija. O puede conectar con
sus necesidades de armonía y tranquilidad y elegir
cambiar de planes. Si se cambian los planes en un claro
intento por satisfacer las necesidades de todos, esto es
distinto a claudicar a los caprichos del niño.
Conectar con las necesidades del niño puede crear
otras estrategias. La niña puede tener una necesidad
intensa de jugar, que puede satisfacerse armando un plan
sobre lo que podría hacer cuando lleguen a la casa
del abuelo. Puede tener una poderosa necesidad de autonomía,
que puede satisfacerse pidiéndole que ella decida
cuando está lista. También tiene la necesidad
de contribuir con la vida de otros. Si la madre encuentra
una manera de expresar sus propios sentimientos y necesidades
y hacer pedidos claros a su hija, puede ayudar a la hija
a conectar con la necesidad intrínseca de contribuir
con otros y así entrar en la sillita del auto resulta
una elección del niño en vez del resultado
de una lucha de poder que ha perdido.
En ambos casos, cuando la madre insiste con honestidad expresando
sus sentimientos y necesidades y empatizando con los sentimientos
y necesidades de su hija, madre e hija desarrollarán
las habilidades que necesitan para encontrar estrategias
que funcionen para ellas a lo largo de sus vidas.
¿Que
diferencia tiene el escuchar un "si"?
Cuando
nuestros niños dicen "no" y nosotros escuchamos
"no", nos quedamos con dos opciones insatisfactorias.
O nos acomodamos a sus "no" o nos contrariamos.
Cuando elegimos transformar los "no" de nuestros
hijos en una comprensión del "sí"
que está detrás ganamos en una mejor comprensión
de lo que motiva las acciones de nuestros hijos, necesidades
que son compartidas por todos los seres humanos.
Al entender a nuestros hijos más profundamente, generalmente
nos sentimos más conectados con ellos y ellos con
nosotros. La gente que está conectada tiene una capacidad
mayor para pensar creativamente en estrategias para satisfacer
sus necesidades, extender nuestra buena voluntad hacia el
otro, y ejercitar más paciencia y tolerancia cuando
sus necesidades no son satisfechas en el momento. En mi
familia, esto no significa que resolvemos todo fácilmente.
Pero sí significa que casi siempre nutrimos nuestra
conexión a través de estos diálogos,
y que confiamos en el otro profundamente con nuestros sentimientos
y necesidades. Esta es la cualidad de relación que
quiero con mis hijos y con mi pareja.
Cambiar nuestras respuestas a los "no" de nuestros
hijos significa, en parte, dejar el poder que tenemos sobre
nuestros hijos a través de renunciar a (o al menos
reducir) nuestros propios "no" hacia ellos. Esto
significa estar dispuesto a abandonar nuestro apego a las
estrategias, a partir de una comprensión de nuestras
necesidades y las de nuestros hijos. Esto implica focalizar
en la naturaleza de la relación que queremos tener
con nuestros hijos, lo que queremos enseñarles, y
para qué clase de mundo queremos prepararlos.
Pero usar la CNV no significa resignar satisfacer nuestras
necesidades! Nuestras profundas necesidades humanas importan,
y tenemos herramientas poderosas para satisfacerlas: expresar
nuestros sentimientos y necesidades apasionadamente, y aprender
a identificar qué es lo que queremos que satisfaga
nuestras necesidades sin un costo para nuestros hijos. Sin
culpar, avergonzar, o pedir obediencia podemos satisfacer
nuestras necesidades conectando con nosotros mismos y con
nuestros hijos.
Hay un peligro al hacer pedidos a nuestros hijos en lugar
de demandas o ultimatums; ellos pueden simplemente decir
"no", y podemos pensar que debemos aceptarlo.
Por supuesto, no hemos perdido mucho, porque nuestros hijos
dicen "no" con frecuencia a nuestras demandas!
Que placer, entonces, descubrir que escuchando el "sí",
ganamos la libertad de no tener que tomar un "no"
como respuesta. Podemos usar un "no" (de nuestros
hijos, nuestras parejas, de nosotros mismos) como el comienzo
de un rico dialogo que puede acercarnos y movernos en la
dirección de la satisfacción de todas nuestras
necesidades.
©
por Inbal Kashtan 2003
Este artículo aparece en la publicación de
Inbal Kashtan "Parenting from Your Heart: Sharing the
Gifts of Compassion, Connection, and Choice" (PuddleDancer
Press, 2003). Inbal Kashtan es la coordinadora del Proyecto
de Educación para Padres del Centro para la Comunicación
No Violenta. Vive con su familia en California, EEUU. Por
mayor información sobre su publicación y sobre
el Proyecto de Educación para Padres del CNVC, consultar
en www.cnvc.org
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